Escrito en el agua

A veces, los primeros libros de un autor, esos que te lees porque parece que eres la única persona en la Tierra que no lo ha hecho aún, hacen que un segundo intento te dejen como si nada.

Eso es lo que me ha pasado con el segundo libro de Paula Hawkins, si con La chica del tren (pendiente reseña, lo sé) ya hubo un momento en el tenía ganas de que terminara, con Escrito en el agua creo que he confirmado que, a veces, si un párrafo te parece que sobra, es que sobra de verdad.

La portada del libro ya tiene trampa porque lo de «no confíes en nadie, ni siquiera en ti» me engañó por completo, no he conseguido saber a qué se refiere una vez terminado el libro. Que alguien me lo explique. Por favor.

Al grano, esto empieza con una mujer muerta (aún no sabemos si muerta matada o si suicidada) que estaba obsesionada con lo que aquí viene siendo una poza de toda la vida donde algunos nos hemos bañado de pequeños sin saber que estamos vivos de milagro. La difunta tenía querencia por ese lugar porque al parecer siglos atrás ahí llevaban a las mujeres «conflictivas» para deshacerse de ellas. El caso es que esa parte de la historia me enganchaba: cómo se ha venido castigando con la muerte a mujeres a lo largo de la historia por tener un comportamiento como el de los hombres en determinadas materias de la vida.

El caso es que la trama se complica y a ratos ya no sabes si te habla de historias y leyendas, o de asesinatos de verdad.

Hawkins recrea bien los escenarios y las ambientaciones, pero no sé, quizá lo que bordó en La chica del tren (la sorpresa, la gran sorpresa) aquí te lo ves venir en un periquete.

Un libro para pasar el rato, tampoco te rompas mucho la cabeza con algunos personajes, no están completos y notas que algo falta.