El silencio de la ciudad blanca – Trilogía de la Ciudad Blanca I

Decidí releer El silencio de la ciudad blanca de Eva García Sáenz de Urturi esta semana porque vi que en alguna plataforma (¿Movistar?) estrenaban la película y quise recuperar las letras antes de dejarme llevar por las imágenes (por eso de poder comentar – todos llevamos un director de cine dentro – si la adaptación es buena o se han ido de madre).

Lo cierto es que hasta la fecha es el único libro que me he leído de esta autora y ahora no quiero parar (esta misma tarde me acercaré a la Fnac o a la Casa del Libro para comprar los dos volúmenes restantes de la Trilogía La Ciudad Blanca) porque esta mujer escribe muy bien, las cosas como son, y sabe matar aún mejor (suena mal pero es que no debe ser fácil crear una serie de asesinatos y que parezcan creíbles, no señor)

Al grano, que me despisto con divagaciones.

Hace veinte años Vitoria (la Ciudad Blanca) vivió durante varias semanas en estado de pánico ante una serie de asesinatos rituales. Las muertes: de dos en dos, de ambos sexos, empezando por dos bebés y terminando por una pareja de quinceañeros. Ahí pararon los asesinatos, porque encontraron al asesino, un joven rico y prometedor que fue detenido por su propio gemelo policía.

Ese fue el punto de inflexión que cambió la vida de Ignacio y Tasio Ortiz de Zárate. Y la de los vecinos de Vitoria que vieron cómo, a veces, los ricos y poderosos, los intocables, también pagan por sus pecados.

Hoy, veinte años después, Tasio está a punto de salir de la cárcel.

Hoy, veinte años después, vuelven los asesinatos.

Hoy, veinte años después, los inspectores Unay López de Ayala y Estíbaliz Ruíz de Gauna bajo la dirección de Alba Díaz de Salvatierra, comienzan una carrera contrareloj para parar al asesino que vuelve a dejar cadáveres de parejas salpicando la ciudad.